¿Te estás divorciando y tienes un piso en común? Lo primero es saber qué puedes hacer

Un divorcio no solo supone tomar decisiones personales. Cuando existe una vivienda en común, aparece otra cuestión que puede resultar especialmente complicada: ¿qué hacemos con el piso?

En muchas parejas, la vivienda familiar representa uno de los bienes de mayor valor económico. Puede existir una hipoteca pendiente, hijos, un régimen de gananciales, una propiedad al 50 %, una vivienda que pertenece únicamente a uno de los cónyuges o, incluso, un derecho de uso establecido en el convenio regulador o en la resolución judicial.

Por eso, vender un piso por divorcio en Murcia no consiste simplemente en poner el inmueble a la venta. Antes conviene conocer quién es el propietario, qué derechos existen sobre la vivienda, si ambos están de acuerdo y qué solución se ha establecido respecto al domicilio familiar.

Vender piso por divorcio en Murcia y qué hacer con la vivienda
La vivienda suele ser una de las decisiones económicas más importantes durante un divorcio.

💡 Una cuestión importante: divorciarse no significa automáticamente que la vivienda tenga que venderse. Existen diferentes alternativas y la solución dependerá de la titularidad del inmueble, del acuerdo entre los cónyuges, de la situación familiar y de lo establecido en el convenio regulador o resolución correspondiente.

¿Qué opciones tengo con la vivienda después de un divorcio?

No existe una única solución válida para todos los casos. Dependiendo de las circunstancias, una pareja que se divorcia puede plantearse diferentes alternativas.

Entre las más habituales encontramos:

  • Vender la vivienda y repartir el importe que corresponda a cada propietario.
  • Que uno de los cónyuges se quede con la vivienda y compense económicamente al otro.
  • Mantener temporalmente la vivienda en común, si ambos alcanzan un acuerdo.
  • Alquilar el inmueble y repartir los ingresos según corresponda.
  • Liquidar el régimen económico matrimonial y adjudicar la vivienda a uno de los cónyuges cuando proceda.
  • Si existe una situación de copropiedad y no hay acuerdo, estudiar las vías legales para poner fin a esa comunidad.

La decisión no debería tomarse únicamente pensando en el precio de venta. También hay que valorar la hipoteca pendiente, los gastos, la fiscalidad, la situación de los hijos y, sobre todo, qué derechos existen sobre la vivienda familiar.

¿Se puede vender un piso por divorcio si los dos somos propietarios?

Sí, pero para vender el inmueble completo hay que tener en cuenta quién figura como titular y qué situación jurídica tiene la vivienda.

Si los dos cónyuges son propietarios del piso y ambos están de acuerdo en venderlo, la operación puede plantearse como cualquier otra compraventa, aunque será necesario revisar previamente toda la documentación y las circunstancias derivadas del divorcio.

Por ejemplo, una pareja puede ser propietaria de una vivienda al 50 % cada uno, tener una hipoteca pendiente y decidir vender el inmueble para cancelar el préstamo y repartir el importe restante conforme a sus derechos.

En ese supuesto, una de las primeras cuestiones será conocer cuánto queda pendiente de hipoteca y cuál es el valor real de mercado de la vivienda.

🏠 Antes de poner precio al piso: conviene calcular no solo cuánto puede valer la vivienda, sino también qué cantidad queda pendiente de hipoteca, qué gastos pueden existir y cuánto dinero quedaría finalmente para cada propietario.

¿Y si uno de los dos quiere vender y el otro no?

Esta es una de las situaciones que más dudas genera.

Una cosa es que ambos quieran vender el inmueble de común acuerdo y otra muy diferente que uno de los cónyuges quiera vender y el otro se niegue.

En ese caso, no conviene intentar resolver el problema simplemente publicando la vivienda o buscando comprador. Primero hay que conocer la titularidad y las medidas adoptadas respecto al inmueble.

Cuando existe un desacuerdo entre los cónyuges respecto a la vivienda habitual o sobre determinados actos de disposición de bienes comunes, la legislación contempla mecanismos específicos para abordar esas situaciones.

La Ley de Jurisdicción Voluntaria regula, entre otros supuestos, la intervención judicial cuando existe desacuerdo conyugal respecto de la vivienda habitual o cuando es necesario un consentimiento para realizar determinados actos de disposición sobre bienes comunes.

Por tanto, si uno quiere vender y el otro no está de acuerdo, lo prudente es revisar primero la situación con un abogado antes de iniciar una operación de compraventa.

¿Puede uno de los cónyuges vender el piso sin el consentimiento del otro?

Esta pregunta requiere especial cuidado porque no existe una respuesta única para todos los casos.

Hay que distinguir, entre otras cuestiones, si la vivienda pertenece a ambos, si pertenece únicamente a uno de ellos, si continúa siendo la vivienda habitual, si existe un derecho de uso atribuido judicialmente y cuál es el régimen económico matrimonial.

El Código Civil establece que, para disponer de los derechos sobre la vivienda habitual y los muebles de uso ordinario de la familia, aunque esos derechos pertenezcan a uno solo de los cónyuges, se requiere el consentimiento de ambos o, en su caso, autorización judicial.

Además, el divorcio puede producir efectos sobre el régimen económico matrimonial y la vivienda familiar puede quedar sometida a determinadas medidas establecidas en el convenio regulador o en la resolución correspondiente.

Por eso, antes de afirmar que una persona puede vender por su cuenta una vivienda, hay que revisar el caso concreto.

⚠️ Importante: que una persona aparezca como propietaria de una vivienda no significa que pueda ignorar automáticamente los derechos que puedan existir sobre la vivienda familiar. Antes de vender, conviene revisar la escritura, la situación registral y el convenio o resolución de divorcio.

¿Qué ocurre con la vivienda familiar si hay hijos?

La existencia de hijos menores puede ser especialmente relevante.

En los procesos de separación o divorcio, el uso de la vivienda familiar puede quedar atribuido conforme a lo acordado por los cónyuges y aprobado por la autoridad competente o, en caso de desacuerdo, conforme a lo que determine la resolución correspondiente.

El artículo 96 del Código Civil regula específicamente el uso de la vivienda familiar y establece reglas relacionadas con los hijos comunes menores de edad y el cónyuge en cuya compañía queden.

Esto significa que propiedad y derecho de uso no son exactamente lo mismo.

Una persona puede ser propietaria de una parte o incluso de la totalidad de una vivienda y, sin embargo, existir un derecho de uso sobre ella reconocido a favor de otra persona.

Esta diferencia es fundamental cuando se pretende vender un piso después de un divorcio.

¿Se puede vender una vivienda que tiene atribuido un derecho de uso?

Este es uno de los puntos que más cuidado requiere.

Si la resolución judicial o el convenio regulador ha establecido un derecho de uso sobre la vivienda familiar, no debería tratarse la vivienda como si se encontrara en una situación ordinaria.

El derecho de uso puede afectar a la operación y a las posibilidades reales de entregar la vivienda al comprador libre de determinadas situaciones.

Por eso, antes de anunciar el inmueble, es imprescindible conocer exactamente qué dice el convenio regulador, la sentencia o el documento que estableció las medidas.

En la práctica, una inmobiliaria debería conocer esta circunstancia antes de comenzar a comercializar la vivienda, porque afecta directamente a la información que puede ofrecerse a los posibles compradores y a la forma de plantear la operación.

Divorcio y vivienda: ¿qué pasa si solo uno quiere quedarse con el piso?

Otra alternativa habitual consiste en que uno de los cónyuges se quede con la vivienda y el otro deje de ser propietario.

Por ejemplo, una pareja tiene un piso valorado en 200.000 euros y ambos son titulares al 50 %. Uno de ellos quiere continuar viviendo en la vivienda y el otro prefiere recibir el valor económico correspondiente a su participación.

En este tipo de situaciones puede estudiarse una operación de adjudicación o extinción de la copropiedad, dependiendo de cómo esté configurada jurídicamente la propiedad y de las circunstancias del divorcio.

Pero hay una cuestión que no debe olvidarse: si existe una hipoteca, quedarse con la vivienda no significa automáticamente quedar liberado del préstamo.

La propiedad del inmueble y la responsabilidad frente al banco son cuestiones diferentes.

¿Qué pasa con la hipoteca si vendemos el piso por divorcio?

Muchas viviendas que se venden como consecuencia de un divorcio todavía tienen una hipoteca pendiente.

En ese caso, antes de fijar el precio de venta conviene conocer exactamente el capital pendiente y las condiciones del préstamo.

En una venta, una parte del importe obtenido puede destinarse a cancelar la deuda hipotecaria, si así se estructura la operación. La cantidad que quede después de atender las obligaciones correspondientes será la que, en su caso, pueda repartirse entre los propietarios según sus derechos.

Por ejemplo:

Concepto Importe
Precio de venta 200.000 €
Capital pendiente de hipoteca 80.000 €
Importe restante antes de otros gastos 120.000 €
Participación teórica al 50 % 60.000 €

Este ejemplo es únicamente orientativo y no incluye otros gastos, impuestos, posibles compensaciones ni las circunstancias particulares de cada operación.

¿El divorcio cancela automáticamente la hipoteca?

No. El divorcio y la deuda hipotecaria son cuestiones distintas.

Que una pareja deje de estar casada no significa por sí solo que el banco deje de tener derechos frente a quienes aparecen como deudores del préstamo.

Por eso, si uno de los cónyuges se queda con la vivienda, es especialmente importante estudiar también qué ocurre con la financiación.

Si se pretende que uno de los titulares deje de responder por la hipoteca, será necesario analizarlo con la entidad financiera y formalizar, en su caso, la operación correspondiente.

💡 Propiedad y préstamo no son lo mismo: una persona puede dejar de ser propietaria de la vivienda y seguir teniendo obligaciones frente al banco si no se ha producido la correspondiente modificación o liberación de la deuda.

¿Qué documentación necesito para vender un piso por divorcio?

Antes de comenzar la comercialización es recomendable reunir y revisar la documentación de la vivienda y, además, la documentación relacionada con el proceso de separación o divorcio.

  • Escritura de compraventa o título de propiedad.
  • Nota simple actualizada del Registro de la Propiedad.
  • Documentación relativa a la hipoteca, si existe.
  • Convenio regulador, sentencia o resolución correspondiente cuando resulte relevante.
  • Información sobre el régimen económico matrimonial.
  • Último recibo del IBI.
  • Información sobre posibles cargas o embargos.
  • Certificado energético cuando sea exigible.
  • Otra documentación necesaria para formalizar la compraventa.

La documentación exacta dependerá de las características de cada vivienda y de la situación de los propietarios.

¿Cómo vender un piso por divorcio en Murcia paso a paso?

Cuando ambos cónyuges han decidido vender y jurídicamente es posible hacerlo, lo recomendable es organizar la operación antes de poner el inmueble en el mercado.

Una venta derivada de un divorcio puede generar cierta presión por resolver rápidamente la situación. Sin embargo, poner un precio demasiado bajo por querer terminar cuanto antes también puede tener consecuencias económicas importantes.

Un proceso ordenado debería comenzar por conocer la situación jurídica de la vivienda, establecer un precio de mercado razonable y preparar correctamente la documentación.

De forma general, podemos resumir el proceso en los siguientes pasos:

  • 1. Revisar la titularidad: comprobar quién aparece como propietario y en qué porcentaje.
  • 2. Revisar la situación matrimonial: conocer el régimen económico y las medidas adoptadas respecto a la vivienda.
  • 3. Comprobar la hipoteca: saber cuánto capital queda pendiente y qué obligaciones existen.
  • 4. Analizar el valor de mercado: establecer un precio de venta realista para la zona y las características del inmueble.
  • 5. Preparar la documentación: evitar que aparezcan problemas cuando ya exista un comprador.
  • 6. Comercializar la vivienda: presentar el inmueble correctamente y filtrar a los compradores.
  • 7. Negociar las condiciones: precio, plazos, entrega, cargas y demás condiciones de la operación.
  • 8. Formalizar la compraventa: coordinar la documentación necesaria hasta la firma.

Poner un precio demasiado bajo por querer vender rápido: un error frecuente

Cuando una pareja atraviesa un divorcio, es comprensible que quiera resolver cuanto antes todos los asuntos relacionados con la vivienda.

Pero vender rápido y vender mal son dos cosas diferentes.

Una vivienda que se anuncia muy por debajo de su valor de mercado puede generar interés rápidamente, pero también puede suponer que los propietarios pierdan una cantidad importante de dinero que después será difícil recuperar.

Por otro lado, establecer un precio excesivamente elevado con la intención de obtener el máximo posible puede alargar innecesariamente la venta.

La clave está en encontrar un precio de salida coherente con el mercado real de la zona, teniendo en cuenta características como ubicación, superficie, estado de conservación, planta, ascensor, terraza, garaje, orientación, eficiencia energética y oferta comparable.

📊 Vender por divorcio no significa regalar la vivienda: aunque exista urgencia por solucionar la situación, el precio debería basarse en datos de mercado y no únicamente en la necesidad de vender.

¿Cómo saber cuánto vale un piso que queremos vender por divorcio en Murcia?

Una de las primeras decisiones que tendrán que tomar los propietarios será determinar cuánto pueden pedir por la vivienda.

Para hacerlo correctamente no basta con mirar algunos anuncios de Idealista y escoger una cifra intermedia.

Los precios anunciados son precios de oferta y no necesariamente coinciden con los precios finales de las operaciones cerradas.

Una valoración profesional debería tener en cuenta las características concretas del inmueble y compararlo con viviendas similares que compitan realmente por el mismo comprador.

También es importante estudiar la microzona. No tiene el mismo comportamiento un piso en el centro de Murcia que una vivienda en La Flota, Juan de Borbón, Ronda Sur, El Carmen, Espinardo, Santiago el Mayor o cualquier otra zona del municipio.

La ubicación exacta puede modificar considerablemente el valor.

¿Qué ocurre con los impuestos al vender una vivienda por divorcio?

La venta de una vivienda puede tener consecuencias fiscales y estas no desaparecen por el hecho de que la operación se produzca como consecuencia de un divorcio.

Dependiendo de la operación y de las circunstancias personales de cada propietario, pueden entrar en juego cuestiones como la tributación de una eventual ganancia patrimonial en el IRPF o el impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana, conocido habitualmente como plusvalía municipal.

Sin embargo, no todas las operaciones derivadas de un divorcio tienen el mismo tratamiento fiscal.

No es lo mismo vender una vivienda a un tercero que adjudicarla a uno de los cónyuges dentro de una operación de liquidación del régimen económico matrimonial o realizar una extinción de condominio.

También pueden existir circunstancias personales que modifiquen la tributación, como la edad del propietario, su situación respecto a la vivienda habitual o determinadas situaciones de reinversión, entre otras.

⚠️ Importante: no conviene decidir entre vender, adjudicar o extinguir una copropiedad únicamente por motivos inmobiliarios. La fiscalidad puede cambiar según la operación y las circunstancias personales. Antes de formalizarla, es recomendable consultar con un asesor fiscal.

¿Qué pasa si el piso se compró durante el matrimonio?

Cuando la vivienda se adquirió durante el matrimonio, hay que estudiar cómo se realizó la compra y cuál era el régimen económico matrimonial.

En matrimonios sujetos al régimen de sociedad de gananciales, el divorcio produce efectos sobre dicho régimen económico. El Código Civil establece que la sentencia firme, el decreto firme o la escritura pública que formalice el convenio regulador producen, respecto de los bienes del matrimonio, la disolución o extinción del régimen económico matrimonial, con la posibilidad de aprobar su liquidación cuando existe acuerdo entre los cónyuges.

Esto es importante porque la situación patrimonial de la vivienda debe analizarse dentro del conjunto de bienes y obligaciones del matrimonio, y no únicamente mirando quién aparece en un anuncio o quién ha estado pagando determinados gastos.

¿Qué pasa si el piso está a nombre de uno solo de los cónyuges?

Que el inmueble esté inscrito a nombre de una sola persona tampoco significa que la respuesta sea siempre sencilla.

Hay que conocer cómo se adquirió la vivienda, cuándo se compró, con qué dinero, cuál era el régimen económico matrimonial y si existe algún derecho sobre la vivienda familiar.

Además, cuando se trata de la vivienda habitual, el Código Civil contiene una protección específica respecto de la disposición de los derechos sobre esa vivienda durante el matrimonio.

Por eso, no es recomendable asumir que “como está a mi nombre, puedo venderla sin más”. Antes de iniciar la operación hay que revisar la documentación.

¿Se puede vender el piso antes de que termine oficialmente el divorcio?

Esta cuestión depende de la situación concreta de la pareja y de cómo esté configurada la propiedad y la vivienda familiar.

No debe confundirse el hecho de que una pareja haya iniciado un procedimiento de divorcio con que ya exista una resolución definitiva que haya establecido todas las medidas.

Si existe acuerdo entre ambos y la operación es jurídicamente viable, pueden existir fórmulas para organizar la venta. En cambio, si existe conflicto sobre la vivienda, hijos menores, derecho de uso, titularidad o disposición del inmueble, la situación requiere un análisis mucho más cuidadoso.

Por eso, cuando la venta se plantea antes de que el divorcio esté definitivamente resuelto, es especialmente recomendable coordinar la operación con el abogado que esté llevando el procedimiento.

¿Qué pasa si uno de los cónyuges se niega a firmar la venta?

Si la vivienda pertenece a ambos y uno de los titulares no quiere vender, no es posible tratar la situación como si el otro fuera propietario del 100 % del inmueble.

En estos casos existen diferentes vías que deben estudiarse dependiendo de la naturaleza de la propiedad y del conflicto.

Puede intentarse una negociación para que uno compre la parte del otro, acordar la venta conjunta o, si no existe acuerdo, analizar las vías legales disponibles.

La Ley de Jurisdicción Voluntaria contempla mecanismos de intervención judicial en determinados supuestos de desacuerdo conyugal relacionados con la vivienda habitual y con actos de disposición sobre bienes comunes.

Cuando el conflicto afecta directamente a la propiedad y no existe posibilidad de acuerdo, lo recomendable es que un abogado determine la vía jurídica adecuada.

¿Es mejor vender la vivienda antes o después del divorcio?

No existe una respuesta universal.

En algunos casos puede ser conveniente vender la vivienda y resolver la situación patrimonial conjuntamente. En otros, puede resultar más adecuado liquidar primero el régimen económico matrimonial o establecer la adjudicación de la vivienda a uno de los cónyuges.

También puede ocurrir que exista un derecho de uso que haga necesario esperar o coordinar la venta con las medidas acordadas judicialmente.

Por eso, la pregunta no debería ser únicamente “¿vendo antes o después del divorcio?”, sino:

¿Qué alternativa permite resolver la vivienda de la forma más adecuada desde el punto de vista jurídico, económico y familiar?

¿Qué errores conviene evitar al vender un piso por divorcio?

Cuando existe una separación, es fácil tomar decisiones pensando únicamente en terminar cuanto antes con el problema. Sin embargo, algunos errores pueden tener consecuencias económicas importantes.

  • Vender demasiado barato por la urgencia de solucionar la situación.
  • Ignorar la hipoteca y no calcular cuánto dinero queda realmente después de la venta.
  • No revisar el convenio regulador o la resolución judicial antes de comercializar la vivienda.
  • No comprobar la titularidad registral y las posibles cargas.
  • Confundir propiedad con derecho de uso de la vivienda familiar.
  • Firmar documentos sin entender sus consecuencias.
  • Ocultar al comprador circunstancias relevantes que puedan afectar a la operación.
  • Empezar a anunciar el piso antes de que los propietarios hayan acordado las condiciones básicas de la venta.

¿Cómo debería organizarse la venta entre dos personas que se están divorciando?

Cuando existe voluntad de vender, una buena organización puede evitar muchos conflictos.

Lo ideal es que ambos propietarios tengan claro desde el principio qué se vende, a qué precio se pretende vender, cómo se gestionarán las visitas, qué documentación hay que preparar y cómo se repartirán las cantidades que correspondan.

También conviene dejar por escrito aquellos acuerdos que puedan generar dudas posteriormente.

La inmobiliaria puede encargarse de la parte comercial de la operación: valoración, preparación del inmueble, fotografías, publicación, filtrado de compradores, visitas, negociación y coordinación de la operación.

La parte jurídica y fiscal, cuando sea necesaria, debe quedar en manos de los profesionales correspondientes.

Vender un piso por divorcio en Murcia: la importancia de una buena comercialización

Una vivienda que sale al mercado como consecuencia de un divorcio no debería presentarse al comprador como “un piso que hay que vender rápido”.

El mercado no tiene por qué conocer las circunstancias personales de los propietarios.

El objetivo debería ser exactamente el mismo que en cualquier otra venta: presentar bien la vivienda, llegar al comprador adecuado, generar competencia entre interesados y negociar desde una posición razonable.

Una buena estrategia puede marcar diferencias especialmente cuando los propietarios necesitan vender dentro de un plazo determinado.

La preparación de la vivienda, las fotografías, el precio inicial, la descripción, la difusión del inmueble y la gestión de las visitas forman parte de una misma estrategia.

¿Puede una inmobiliaria ayudarme a vender un piso por divorcio?

Sí. Una agencia inmobiliaria puede encargarse de gran parte del proceso comercial y ayudar a los propietarios a mantener la venta organizada.

En una situación de divorcio, además, puede ser especialmente útil contar con un intermediario que mantenga una comunicación profesional con ambas partes y que centre las conversaciones en cuestiones objetivas de la operación: precio, compradores, visitas, ofertas, plazos y documentación.

Esto no sustituye al abogado ni al asesor fiscal, pero puede facilitar considerablemente la parte inmobiliaria del proceso.

🏠 ¿Necesitas vender un piso por divorcio en Murcia?

Si tienes que vender una vivienda como consecuencia de una separación o divorcio y no sabes por dónde empezar, en H&B Inmobiliarias podemos ayudarte con la parte inmobiliaria del proceso: conocer el valor de mercado, preparar la vivienda, encontrar compradores y gestionar la negociación hasta la venta.

Antes de tomar una decisión, conviene saber cuánto vale realmente la vivienda y qué opciones tienes.

Preguntas frecuentes sobre vender un piso por divorcio en Murcia

¿Puedo vender mi piso si me estoy divorciando?

Depende de la titularidad de la vivienda, del régimen económico matrimonial, de si ambos cónyuges son propietarios y de las medidas adoptadas respecto a la vivienda familiar. Si existe un desacuerdo, conviene analizar la situación antes de iniciar la venta.

¿Qué pasa si mi ex pareja no quiere vender el piso?

Si ambos son propietarios, no puede plantearse la venta del 100 % de la vivienda como si uno de ellos fuera el único titular. Puede estudiarse una negociación, la adquisición de la participación de uno de los propietarios u otras vías legales dependiendo del caso.

¿Puedo vender una vivienda que está a mi nombre si es la vivienda familiar?

Durante el matrimonio, el Código Civil establece reglas específicas para disponer de los derechos sobre la vivienda habitual. Además, después del divorcio puede existir un derecho de uso atribuido judicialmente. Por eso es necesario revisar la situación concreta antes de vender.

¿Qué ocurre con la hipoteca si vendemos el piso?

La hipoteca no desaparece simplemente porque exista un divorcio. Si se vende la vivienda, habrá que coordinar la operación con la entidad financiera y determinar cómo se atiende el préstamo pendiente.

¿Quién se queda con el dinero de la venta?

Dependerá de la titularidad de la vivienda, de las cargas existentes, del régimen económico matrimonial y de los acuerdos o resoluciones que correspondan. No siempre significa simplemente dividir el precio de venta al 50 %.

¿Es mejor vender el piso o que uno de los cónyuges se lo quede?

Depende de cada situación. Hay que comparar el valor de la vivienda, la hipoteca pendiente, la capacidad económica del cónyuge que quiere conservarla, las consecuencias fiscales y la situación jurídica del inmueble.

¿Puedo vender un piso por divorcio antes de que termine el procedimiento?

Puede haber situaciones en las que sea posible, pero no debe darse por hecho. Si el procedimiento está en marcha, es recomendable coordinar cualquier operación sobre la vivienda con el abogado que esté llevando el divorcio.

¿Cuánto vale mi piso en Murcia si necesito venderlo por divorcio?

El valor dependerá de la zona concreta, superficie, estado, características, planta, ascensor, garaje, terraza y otros factores. Una valoración profesional puede ayudarte a establecer un precio de salida razonable y evitar vender por debajo de mercado.

Conclusión: si tienes que vender un piso por divorcio, no tomes decisiones con prisas

Un divorcio ya supone una situación complicada. Si además existe una vivienda en común, es normal que aparezcan dudas sobre quién puede vender, quién puede quedarse con el inmueble, qué ocurre con la hipoteca o cómo se reparte el dinero.

La buena noticia es que no existe una única salida.

Dependiendo de cada caso, puede ser posible vender la vivienda, adjudicarla a uno de los cónyuges, liquidar el régimen económico matrimonial, mantenerla temporalmente o estudiar otras alternativas.

Lo importante es no confundir una decisión inmobiliaria con una decisión jurídica.

Primero hay que conocer la situación de la vivienda. Después, elegir la mejor solución. Y finalmente, venderla correctamente si esa es la decisión.

Si estás en Murcia y necesitas vender una vivienda por separación o divorcio, contar con profesionales que conozcan el mercado inmobiliario local puede ayudarte a afrontar la parte comercial de la operación con mayor tranquilidad.

¿Estás pensando en vender tu vivienda por divorcio en Murcia?

Antes de ponerla a la venta, conoce su valor, revisa la documentación y asegúrate de que la situación jurídica permite realizar la operación. En H&B Inmobiliarias podemos ayudarte a valorar y comercializar tu vivienda en Murcia.

Nota informativa: este artículo tiene carácter general y divulgativo y no constituye asesoramiento jurídico, fiscal ni financiero. Las consecuencias de una separación o divorcio sobre una vivienda pueden variar según la titularidad, el régimen económico matrimonial, la existencia de hijos, los derechos de uso, las cargas y las medidas acordadas o establecidas judicialmente. Antes de formalizar una operación, es recomendable consultar con un abogado y, cuando corresponda, con un asesor fiscal y una entidad financiera.